Aunque algunas de las primeras variedades de uva que llegaron a Argentina a mediados del siglo XVI fueron moscatel de Alejandría y malvasía, a mediados del siglo XIX se introducen en Argentina cepas francesas y destaca, entre todas ellas, la adaptación de la variedad tinta malbec.
El malbec argentino, de excelente calidad, da vinos de un color oscuro, con aromas a frutos rojos y pasas, sedosos y dulces en boca, pudiendo adquirir notas de café, chocolate o vainilla cuando pasa por crianza en barrica. Pero esto es en términos generales. La variedad malbec ha sido extensamente plantada en las diferentes regiones vitivinícolas argentinas (con cerca de 34.000 hectáreas) y por ello sus vinos están llenos de matices. Así por ejemplo, mientras el malbec de Lujan de Cuyo (primera Denominación de Origen Controlada –DOC– de América) tiene notas minerales, de fruta negra y especias dulces, otros malbec argentinos como los del Valle del Uco son más florales.
Las variedades tintas en Argentina suponen más del 50% de las hectáreas de viñedo para vinificación, y así, de mayor a menor territorio, también se cultivan en Argentina bonarda (también conocida como corbeax francés, ha sido históricamente muy usada para vinos de mesa), cabernet sauvignon, syrah, merlot, tempranillo, sangiovese y pinot noir, entre otras.  
El moscatel de Alejandría en un cruce y uva negra, ambos introducidos en el periodo colonial, han generado una variedad de uva blanca únicamente argentina, e insignia de los vinos blancos argentinos: el Torrontés argentino (existe un torrontés español, muy típico de las denominaciones de origen gallegas de origen español que sólo comparte con el argentino el nombre).
Existen tres variedades de torrontés argentino, el riojano, el sanjuanino y el mendocino, siendo el torrontés riojano el más importante y exportado. En general, el vino argentino torrontés se caracteriza por un color amarillo pálido, con matices verdes o dorados. De aromas florales (entre los que destacan rosa y jazmín) y dulces (miel y frutas maduras), en boca se revela fresco y ácido.
Pero aunque torrontés es la variedad insignia de los vinos blancos argentinos, no es la uva blanca más cultivada. Este puesto lo ocupa la variedad Pedro Ximénez, seguida por torrontés riojano, chardonnay, chenin blanc, torrontés sanjuanino, sauvingon blanc, semillon, viognier, riesling, entre otras.    
Principales zonas vitivinícolas de Argentina
Los cultivos de vid en Argentina se concentran al oeste del país, en las laderas de los Andes, hasta un máximo de 1.500 metros sobre el nivel del mar. Con diversas Denominaciones de Origen Controladas (DOC) desde finales de los años 80, está dividida en tres grandes regiones vitivinícolas:
-La región vitivinícola Centro-Oeste, dividida a su vez en siete subregiones de las que destacan especialmente tres: Mendoza,  a la cabeza de la producción de  vinos argentinos (el 60%, con DOC tan destacadas como Luján de Cuyo), San Juan (la segunda en producción) y Valle de Uco.
-La región vitivínicola Noroeste, dividida en cuatro subregiones, de las que sobresalen Salta, Catamarca y La Rioja. -La región vitivínicola Sur o patagónica, donde destaca la subzona de Río Negro.
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VINOS ARGENTINOS